Aquí está el resultado de
esta bella iniciativa. Lo que sigue es el resumen de un artículo
publicado por Pamela Miles, Maestra de Reiki en Estados Unidos. Se puede
leer el texto en su totalidad (en ingles) en www.pamelamilesreiki.com.
Igualmente, encontraréis en su pagina web, varios documentos y
artículos concernientes al Reiki en el entorno hospitalario, así como un
“cuestionario” para los que tengan experiencia en un hospital o en
entorno médico y deseen compartirla. Cuantos más testimonios escritos
tengamos con pruebas que lo testifiquen, más fácil nos será introducir
el Reiki en el entorno hospitalario de nuestra zona como una terapia
complementaria válida.
En el hospital regional de Portsmouth (New Hampshire – USA)
se viene aplicando el Reiki desde 1995. El programa iniciado por
Patricia Alandydy, enfermera y Maestra de Reiki, está completamente
aceptado e integrado en las actividades cotidianas de este hospital,
donde se han dado más de 8.000 tratamientos. Este mismo programa ha
inspirado a otros hospitales.
Al
principio, Patricia Alandydy recibió permiso para dar tratamientos de
Reiki dos veces por semana, al anochecer, en un anexo del hospital.
Contaba con la ayuda de unas 20 personas; en poco tiempo llegaron a 40
ayudantes voluntarios. La velada empezaba a las 19 h. y terminaba
hacia las 20:30 h. Todo se desarrollaba perfectamente de tal manera que,
poco a poco, el personal del hospital empezó a oír hablar de las noches
Reiki. Un día, Patricia organizó una velada especial para el personal
(médicos, enfermeras, personal administrativo), invitando no sólo a los
simpatizantes de las terapias complementarias sino a toda persona
deseosa de tener una experiencia con el Reiki, incluidos los más
escépticos y menos abiertos a este tipo de actividad. La velada tuvo
mucho éxito, acudieron todos los invitados, recibiendo cada uno de ellos
un tratamiento completo.
Después
de un tiempo, se le permitió a Patricia dar tratamientos rápidos a las
personas que se encontraban a punto de entrar en el quirófano. Cada una
de ellas recibía entre 5 y 15 minutos de Reiki. Se dieron cuenta
enseguida que esos minutos les ayudaba realmente, disminuyendo el nivel
de estrés y ansiedad. Estas personas se sentían tan bien que
solicitaban otros tratamientos después de la operación. Hasta tal punto
que el personal que no estaba al corriente empezó a preguntarse “qué era
el Reiki” y querer probarlo.
Se
recibían muchas cartas de agradecimiento por parte de los pacientes,
señalando el Reiki como un momento muy importante durante el periodo
hospitalario. La administración insertó en el formulario de admisión un
párrafo explicando qué era el Reiki y preguntando al paciente si le
gustaría recibir este tipo de tratamiento.
Cada
vez era mayor el número de enfermeras que aplicaban Reiki, en la medida
que su tiempo se lo permitía. Al cabo de un cierto tiempo, las
solicitudes para los tratamientos crecieron de tal manera que el
personal no podía satisfacerlas todas. Patricia Alandydy llega a ser la
coordinadora oficial a tiempo completo para las terapias
complementarias. Pero rápidamente, ella también se ve desbordada por las
solicitudes, contratan otra persona y forman un equipo de voluntarios.
Hoy en día, los voluntarios que dan Reiki trabajan en el hospital 7 días
a la semana, de 6:30 h. hasta bien entrada la noche.
Patricia
Alandydy cedió su plaza de coordinadora en el 2001 a Janice Desrochers,
Maestro en Reiki, sin ninguna preparación medica. El trabajo de Janice
en el hospital de Portsmouth consiste en ver 8 a 16 pacientes diarios e
igualmente organizar las actividades voluntarias.
El
resultado de todo esto ha sido que un gran número de pacientes pedían
que su operación tuviera lugar en el hospital de Portsmouth y no en otra
parte !
A petición de los pacientes, otro hospital – el Wentworth-Douglass de Dover, NH – ha introducido el Reiki también como terapia complementaria.
Patricia
Alandydy empieza a impartir clases en este hospital para el personal;
en la primera clase hubo 14 enfermeras. Desde entonces, Patricia imparte
una clase al mes en este hospital, al igual que en el hospital de
Portsmouth. Estas clases son ofrecidas a todo el personal del hospital
(médico o no) y a los voluntarios.
Aparte
de exponer el aspecto espiritual del Reiki, insiste en la práctica en
el hospital. Además, señala algunas ideas muy importantes: la diferencia
entre la curación y la autocuración, el tratamiento dado en una
consulta privada y el recibido en el hospital, el respeto de las
creencias de cada uno, sin introducir ningún elemento del New Age en las
clases y en la práctica.
Hace
hincapié en el respeto que se le debe al paciente y de su derecho
sagrado a acceder a la autocuración, tal como ella lo entiende.
En el 2003, había en el hospital Wentworth-Douglass
88 miembros del personal practicando el Reiki. Los diferentes
terapeutas del personal estaban en su perfecto derecho de utilizar el
Reiki durante sus otros tratamientos. A demás, todos los
kinesiterapeutas del hospital tenían que ser “Practicantes” (nivel III).
El
éxito creciente del Reiki en estos dos hospitales ha hecho que
actualmente se utilicen a diario en más centros: Concord Hospital,
Dartmouth Hitchcock Medical Center, Frisbee Memorial Hospital,
Bennington Southwestern Medical Center, Catholic Medical Center, Elliot
Hospital (todos en New Hampshire y también en Anna Jacques Hospital y
Union Hospital de Massachussets).
Las claves del éxito del programa Reiki
- Patricia
Alandydy estaba empleada desde hacia mucho tiempo en el hospital, con
años de experiencia como enfermera en quirófano, competente y eficaz en
su trabajo, correcta en su actitud en general. Se había ganado la
confianza de sus superiores y cuando propuso el Reiki todos confiaron en
ella.
- Más
tarde, aceptó las sugerencias y analizó, a través de la experiencia
adquirida, los tratamientos de Reiki para desarrollar al máximo su
actividad.
-
Presentando el Reiki, subrayó que el principal interés es el de ayudar
mejor a los pacientes y responder adecuadamente a su confianza: al
entrar en un hospital una persona se entrega totalmente. Entrega su
ropa, sus costumbres alimenticias, sus relaciones sociales, y entrando
en el quirófano abandona también su consciente. “No hay una prueba de
confianza mayor que cuando uno se entrega a usted (que le es
completamente desconocido), en el quirófano o en cualquier otro lugar
del hospital.” Y continua: “Debemos honrarlos, porque sabemos quiénes
son – seres humanos, que pueden sentirse seguros, que estamos presentes
para ellos.” La idea era de introducir de nuevo el toque humano y la
compasión en la experiencia del paciente.
Igualmente
proponiendo el Reiki, los pacientes tienen la posibilidad de pasar de
una actitud pasiva delante del terapeuta a una implicación más grande en
su propio proceso de autocuración.
- Patricia presentó el Reiki como una práctica espiritual suave, no intervencionista, cuyos
efectos relajantes son visibles inmediatamente: el pulso y la
respiración más lentos crean enseguida un estado de sosiego y relajación
general.
-
Introduciendo el Reiki, no añadíamos más trabajo para el personal
hospitalario. Simplemente, “el Reiki se vuelve una parte de ellos
mismos, permitiéndoles así obrar en conciencia”, una ayuda para ellos
mismos y también para los pacientes.
-
Proponiendo tratamientos a los médicos, permitió que tuvieran más
experiencia en directo: sin palabras o frases sofisticadas, justo el
tacto y el sentir personal.
-
Una práctica adaptada al entorno hospitalario: los pacientes están
vestidos y/o tapados, las manos situadas alrededor de la cabeza, en los
hombros, las rodillas, los tobillos y los pies, además de en el plexo
solar y exterior de las caderas, impidiendo así tocar la piel desnuda,
la garganta, el pecho y el bajo vientre.
A través de las estadísticas, hemos comprendido un poco mejor las motivaciones de los pacientes en el momento de pedir Reiki. Por ejemplo, en el Hospital Wentzorth-Douglass durante el periodo Enero – Marzo 2003: 46%
de las peticiones han sido por razones de estrés, tensión o ansiedad;
25% por dolores o problemas físicos; 23% de los pacientes desconocían el
Reiki pero estaban interesados; 3% de los pacientes lo conocían y
apreciaban el bienestar de los tratamientos; 2% otras razones.
Se
pedía a los pacientes clasificar su dolencia o malestar en una escala
del 1 al 10 (en la cual 10 es la más grave) antes y después de los
tratamientos de Reiki. En este primer trimestre 2003, hubo una media de
4,9 puntos de menos después de los tratamientos de Reiki para los
pacientes que estaban estresados y de 3,7 puntos de menos para los
pacientes que pidieron Reiki para los dolores.
Aunque
estas estadísticas no se pueden considerar “científicas”, demuestran el
impacto tan positivo que el Reiki puede tener en los centros
hospitalarios. Los pacientes que se encuentran en un estado más
calmado y con menos dolores responden mejor a los tratamientos médicos –
lo que supone una y más profunda – y colaboran más fácilmente con el
personal sanitario en general.
El
personal sanitario a su vez, utiliza el Reiki no solamente para los
pacientes sino también para ellos mismos, lo que les ayuda a mantener un
buen nivel de energía vital, estar menos cansados, incluso en
situaciones críticas.
Hoy en día, el Reiki se va a abriendo paso en centros hospitalarios de todo el mundo.
En
un futuro, el Reiki formará parte de las terapias complementarias
propuestas sistemáticamente en los hospitales y contribuirá así a
resolver una buena parte de los problemas de la cual la Medicina
Alopática y la Seguridad Social adolecen en este momento.

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