domingo, 28 de diciembre de 2014
lunes, 15 de diciembre de 2014
Vídeos de yoga
Un honor compartir con Naylín Núñez y toda la familia de "yoga es más" la producción de los vídeos que a partir de enero 2015 verán la luz. Un abrazo y bendiciones.
miércoles, 5 de noviembre de 2014
Yoga y deporte
Yoga
y deporte
Analizando
la evolución del deporte a lo largo del siglo pasado se podría
decir que su extrema competitividad y profesionalización han ido
alejando a los deportistas de élite de los supuestos beneficios que
debería aportar su práctica. El estrés emocional y físico al que
se ven sometidos éstos requiere de un cuidadoso plan de
entrenamiento a la vez que una mayor necesidad de “mentalización”
en cuanto a los períodos de descanso, actividad, relajación y
sueño. No es de extrañar que muchas de las lesiones deportivas se
deban al estrés que el mismo deporte introduce, una falta de
equilibrio interno que acaba manifestándose en un desequilibrio
externo. Está claro que si la energía no fluye convenientemente
puede acabar en un bloqueo, por exceso o por defecto. Y es por eso
que determinadas disciplinas ancestrales de entrenamiento paulatino a
nivel mental, físico y energético resultan de excelente ayuda para
cualquier deportista con el fin de “experimentarse“ de otra
manera. Es otro juego, uno en donde el deportista se encuentra frente
a sí mismo y a partir del cual se hace más consciente de sus puntos
fuertes y débiles, en donde su mayor autoconocimiento le permite
sobrellevar dudas, penas y glorias. Quizás la más completa guía
para el cuerpo y la mente venga del la práctica yoga. Nacida en la
India hace unos 2500 años, ha ido introduciéndose en occidente
sobre todo a partir de la década de los años 60. Su acercamiento a
Europa supuso que fuera estudiada por la ciencia, y con ella por el
deporte en general. Si bien se trata de una filosofía para la vida,
una forma de entender el cuerpo como el templo de alma, no necesita
de ningún tipo de creencia religiosa para ser efectiva. Tan solo un
compromiso con uno mismo, a fin de perseverar en su práctica y en su
dimensión para el equilibrio interno.
El
yoga es un arte para la prevención de dolencias como también puede
servir de tratamiento orgánico y, por supuesto, de lesiones
musculares. De hecho, su influencia en la preparación física
moderna es más que notable. Pero va más allá de todo esto, ya que
el componente de armonía psicoemocional no deja de estar presente
cuando se realiza de la manera adecuada.
Ahora
bien, cabe hacerse la pregunta, ¿es el yoga un deporte?.
Inevitablemente topamos con el mundo de los conceptos por el cual
toda expresión hablada o escrita ha de pasar. Al igual que la danza,
en sentido estricto, no es considerada un deporte, el yoga tampoco lo
es. Más aún, puesto que no se actúa para ningún público aún se
aleja más de estas referencias. Y si seguimos con las comparaciones,
el deporte es espíritu competitivo mientras que el yoga es
básicamente “espíritu”. Otra de sus características esenciales
consiste en la recarga de energía en lugar de su gasto. Se trata de
una experiencia para todo el Ser. Gracias a esto se vuelve compatible
con cualquier actividad física o intelectual, desde el trabajo de un
obrero, al de un estudiante, pasando por el que pueda llevar a cabo
un artista o bien un jugador de fútbol.
¿Cuáles
son los principales beneficios que aporta al deportista?
Son
muchos y todos tienen como principal causa una actitud consciente que
puede ser explicada de muchas maneras: la práctica del momento, la
presencia en el aquí y el ahora, la atención plena,... todo ello
no significa aislarse del mundo que nos rodea, o luchar internamente
contra uno mismo. Significa reducir el impacto del mundo externo
mediante la observación que trae la actividad del yoga. Y tras ello
surge la aceptación, normalmente de forma natural. Así suele
ocurrir.
Vayamos
a lo concreto. Los efectos benéficos del yoga fueron estudiados ya
en la antigua Unión Soviética para ser usados en diferentes
programas de entrenamiento de astronautas. Un ingrediente fundamental
es la atención prestada a la respiración. Otro es la toma de
conciencia corporal mediante los “asanas” o posturas yóguicas.
De aquí se derivan las ventajas siguientes:
1.
Mayor flexibilidad y regulación muscular
Es
una consecuencia casi inmediata. El yoga ayuda a prevenir y compensar
muchos de los desajustes físicos que se producen en el deporte. Cada
asana es, en sí misma, una alternativa progresiva entre fuerza y
elasticidad. La alta competición conlleva dimensionar la potencia en
detrimento de la capacidad flexible de los músculos. Un ejemplo
típico en este apartado sería el síndrome de acortamiento de los
isquiotibiales que puede causar un gran número de patologías, entre
ellas dolores en la zona lumbar y dorsal.
2.
Regeneración de las articulaciones
El
líquido sinovial es el alimento de los cartílagos que permite que
estén correctamente lubricados. Los movimientos en yoga nutren todas
las articulaciones para favorecer su adecuada puesta a punto,
previniendo así el desgaste y las inflamaciones correspondientes.
Ante una lesión la recuperación es más rápida ya que los tejidos
están más oxigenados.
3.
Una columna vertebral más preparada
Una
de las grandes cualidades de las asanas específicas de suelo es
contribuir a mantener la espalda sana. Hay una gran combinación de
movilizaciones que fortalecen la columna al mismo tiempo que
proporcionan soltura y armonía interna.
4.
Sistema circulatorio y neuronal mejorado, mayor rendimiento
La
conexión consciente con la respiración, (por ejemplo, en Pranayama)
lleva más oxígeno a los pulmones, lo cual no solo favorece a la
musculatura sino también a la circulación de la sangre. Tal efecto
tiene múltiples implicaciones, desde un corazón más preparado para
el deporte, hasta un cerebro que libera endorfinas con más
facilidad, reduciendo el dolor consecuentemente.
5.
Disminución del estrés emocional, otra forma de prevenir lesiones
Está
comprobado que el yoga contribuye a disminuir y estabilizar la
hormona cortisol, responsable de estrés cuando sus valores son
altos. Unos niveles óptimos no solo van a ayudar al sistema
inmunológico sino también al balance correcto de minerales, algo
esencial para los huesos. Se puede afirmar que la práctica del yoga
es un ansiolítico natural sin efectos secundarios. Favorece una
mentalidad positiva y un estado de conciencia del ser.
6.
Mejora de la capacidad de atención
Es
un hecho relevante para el equilibrio físico y la habilidad de
propiocepción o manejo del espacio, algo esencial en toda actividad
deportiva. Existen muchas y muy variadas asanas para este
entrenamiento de coordinación motora, que va más allá de lo físico
para permitir su interiorización a nivel psicológico.
7.
Tejido conjuntivo oxigenado
Un
buena respiración cambia el sistema nervioso, y a partir de ahí el
resto se regula de forma encadenada. Los elementos del cuerpo humano
son altamente interdependientes. Por el tejido conjuntivo pasan todos
los nervios, venas y arterias, es decir, la energía que entrelaza
todo el sistema.
Concluyendo:
En
la actualidad cada vez son más los deportistas que incorporan el
yoga como un complemento ideal en su entrenamiento. Cuenta con
enormes implicaciones positivas que abarcan desde la preparación
física a la mental, sin olvidarnos del grado de concienciación que
supone para el ser humano. El trabajo interior reconduce el impacto
de lo inesperado, ya sea una derrota, una lesión o la misma
incertidumbre ante un evento. El yoga nace para el cambio, porque
éste forma parte de la vida. La confianza adquirida por el atleta
permite que la energía que lo nutre fluya en la dirección correcta.
Así pues, estamos ante una visión holística de la salud y el
bienestar del individuo en general, y del deportista en particular.
Pascual Torres Alberich
Profesor de Hatha Yoga
miércoles, 16 de julio de 2014
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