Algo
se desvanece en la Luz,
con
apariencias de drama
se
expande y contrae,
y bate
sus alas
desde
el mar a la montaña.
Está
naciendo el tiempo,
y el
resplandor de esas aves,
entre
las nubes,
va
arrastrando todo anhelo.
No
hubo desdicha en tu mirada,
ni
creo que jamás la haya.
Cada
beso, cada encuentro,
nos
abre al portal del silencio.
Con
paso firme,
fantasía
como denso resultado,
lo
sabio sabe a nuevo
en lo
no Manifestado.
Más
allá del cuadro hermético de la distancia
existe
ese espacio,
vacío
e infinito,
que
vive contigo,
que
ama y ríe,
llora
y canta.
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