Mucho tiempo después, esos seres delicados y perfumados a los cuales denominamos flores desempeñarían un papel esencial en la evolución de la conciencia de otras especies. Los seres humanos se sentirían cada vez más atraídos y fascinados por ellas. Seguramente, a
medida que la conciencia humana se fue desarrollando, las flores
pudieron ser la primera cosa que los seres humanos valoraron sin que
representaran un valor utilitario para ellos, es decir, sin que tuvieran
alguna relación con su supervivencia. Sirvieron de inspiración para un
sinnúmero de artistas, poetas y místicos. Jesús nos dice que
contemplemos las flores y aprendamos a vivir como ellas. Se dice que
Buda pronunció una vez un "sermón silencioso" mientras contemplaba
una flor. Al cabo de un rato, uno de los presentes, un monje de nombre
Mahakasyapa, comenzó a sonreír. Se dice que fue el único que comprendió
el sermón. Según la leyenda, esa sonrisa (la realización) pasó a
veintiocho maestros sucesivos y mucho después se convirtió en el origen
del Zen..."
(--Eckhart Tolle-- Una Nueva Tierra)
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